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Por Rafael Flores
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Julio de Caro |
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De la forma rítmica y melódica surgida en el Río
de la Plata que Si empezó siendo obra de creadores educados en conservatorios, ya Julio: hijo de José De Caro, el dueño y director de u importante casa de música de Buenos Aires... A los trece, el muchacho impartirá clases de teoría, solfeo y violín en el instituto paterno. Si, por marcación sociológica, al fin, fueron muchachos de clase media pujante quienes afrontaron las expulsiones del hogar por dedicarse a "esa música del arrabal", es Julio De Caro ejemplo de quienes, contra todo, se entregaron al tango como a un destino. Con estos presupuestos se erige nuestro personaje en la nueva corriente. ¿Qué trae la Guardia Nueva?. A partir de su aparición, el tango será música para ejecución orquestas. Se tocará según arreglos escritos sobre las partituras originales, tendentes al embellecimiento contrapuntístico y armónico de las piezas. Cada instrumento tendrá una pista para cantar, contestar, integrarse o comentar la hebra melódica de marras. El aprovechamiento de las voces instrumentales como de los timbres nos pone ante una ejecución no ensayada anteriormente. Tal vez la época más inspirada de Julio De Caro esté inscrita en la década de 1920, al frente de su sexteto. Después sus inquietudes continuaron hacia búsquedas sinfónicas en la ejecución. Creó su "Orquesta Melódica Internacional", de resultado dispar, aunque es indudable que abrió caminos a futuras realizaciones. Asimismo, en lo que más se percibe su fuerza promisoria es en la obra de "Las Estrellas del Cuarenta". Muchos, entre ellos el mejor conocido Osvaldo Pugliese, reconocen a Julio De Caro como punto de partida para la concepción estructural del tango. Presumiblemente De Caro haya sentido desde temprana edad que la tradición musical clásica de occidente, allá, en el sur, debía convertirse en otro lenguaje, en nueva expresión a través del tango. De las actuales recuperaciones discográficas (Buenos Aires, Japón, España, Londres, etc.), hay una total dedicación sólo a las obras de Julio De Caro con su sexteto. Es un sonido diferente, armonioso, evocador de arrestos compadres como exponente de sutiles inspiraciones melódicas. Están los salones suntuosos de los años locos europeos y rioplatenses, a la par que un dejo de pampa que anuncia distancias, sensaciones de tierra no sometida. |
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