Carlos Gardel
Gardel, ultima carta
Juan Maglio "Pacho"
Pascual Contursi
Julio de Caro
Osvaldo Fresedo
El "Cachafaz"

Por Rafael Flores

 

José Benito Ovidio Bianquet,
"El Cachafaz"

Con nombre que indica propensión a las travesuras y calavereadas, a muchos aplicado pero en El Cachafaznadie retenido para el brillo artístico y legendario, EL CACHAFAZ señala emblema de baile en el tango.

Su infancia no fue la infancia del tango, que a la sazón llevaba un par de décadas definiendo perfil artístico y musical. Pero sí pudo decir que "a los 11 años ya era un fenómeno para el tango con corte y barquinazo. Mientras bailaba los hombres me hacían rueda, y me pagaban con monedas y refrescos". Se premiaba entonces la originalidad, la inventiva en la improvisación desarrollada sobre veredas de ladrillos o en la misma calle. ¿Cómo lo había aprendido? Con otros niños, en el abundante callejear formativo y siempre vanguardista. Un ribete de traviesa infancia que debería agregarse a la fuerza convulsa del tango capaz de hacer bailar a ensombrerados caballeros aprovechando el organillo que pasaba, o inspirar obras definitivas en adolescentes músicos. Esto ocurría a finales del siglo XIX y en la aurora del siglo XX.

La fama del CACHAFAZ en el barrio, creció hacia otros ámbitos de la ciudad de Buenos Aires. Gana concursos e instala Academias para enseñar a bailar tangos: concurren a éstas, tanto obreros como diplomáticos, diputados, gobernantes y aristócratas, en tiempos muy orilleros todavía en el tango. Academias en Buenos Aires... también enseña en Montevideo, París, Nueva York, actúa en teatros en una decena de películas con estampas de tango, en clubes ...

¿Cómo bailaba? Lamentablemente el baile es la forma de tango mejor marcada por la fugacidad, por el exaltado instante que eleva a los bailarines e imanta miradas y vítores del público. Después será el recuerdo de un estado, o imágenes que se atropellan vertiginosas en la memoria. No se registran figuras como no sean algunas mantenidas un tiempo por la tradición oral. El único documento preciso son las películas, pero en ellas el baile es un claro en el bosque argumental, un gesto raudo y brillante en la variada conversación fílmica. Nunca fue tema central, aunque ocurra que nos interese por encima de todo el resto de la película, como la figura paradigmática de Gardel cantando. Vemos al CACHAFAZ bailar en alguna película de los años 30 y distinguimos la elegancia de su figura siempre erguida inventando un estilo distinto en su época, notamos ciertas maneras de marcar el ritmo a tiempo y contratiempo, endiabladas formas de dividir con los pasos la frase musical, un talante para abrazar a su compañera que no transmite presión ni mandato. Bailó con Olga San Juan, con Isabel San Miguel, con Carmencita Calderón que, octogenaria, aún "se deja bailar por el tango".

Hijo de criolla y de inmigrante francés, su porte era alto y fibroso, de tez Ovidio Bianquetaceitunada con ojos claros, melena renegrida y ondeada; veteaban el rostro algunas picaduras de viruela que, al parecer, le daban un perfil trabajado y tenaz. Amigo de sus amigos, desde las andanzas juveniles perteneció a la generación de los que no cifraban su dicha en acumular tesoros en la tierra: el dinero que a veces ganó en abundancia, igual lo gastó disfrutando "la gran vida, amigo, la gran vida" declaró. En esta danza llamada catedrática porque sin escuela, sin maestro-discípulo difícilmente nadie consiga bailarla bien, queda la obra del CACHAFAZ como señera y promisoria. Sus Academias atestiguaron aquel aserto de que el tango en el abrazo quebró mucho del hielo que asignaba a las clases sociales un nicho inamovible, que congelaba a la gente en orilleros y cajetillas. Por mor de su origen seguramente, tuvo al smoking como "fastidiosa pilcha" y no afectó su hablar de melindres culteranos; la elevación de su obra la fijó en el baile, modo de expresión y vida. Respecto a las exhibiciones nos quedaba agregar que colegas y competidores suyos, dijeron que a partir de la primera década del siglo, ganaba los concursos con su sola presencia.

En 1942, a los 57 años de edad, en una gala que realizaba con Carmencita Calderón, en Mar del Plata, Argentina, murió de un síncope cardíaco. Se le paró el corazón en las vueltas de un tango, y ya su leyenda apresuró eficaz la última página. A los ojos de innumerables testigos de su arte, de fotografías y trozos de películas, la estampa del CACHAFAZ y su compañera quedó bien cerrada para cuidar la belleza del tango hecho baile.

   

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