Ellas bailan solas...

Texto J. Alberto Mariñas
La imaginería y la historia del tango están llenas de alusiones al baile entre hombres, justificado siempre y sin lugar a dudas, como una forma de aprendizaje previo al lance con las minas. Esas imágenes de compadritos haciendo sus quebradas en las calles porteñas tienen, sin embargo, una réplica femenina mucho menos documentada literariamente pero de iconografía más extensa.
  Curiosamente, la inmensa mayoría de las imágenes de mujeres bailando el tango, tienen pasaporte europeo. Es difícil pensar que bien las percantas de los peringundines, bien las hijas de familia, y más plausiblemente ambas, no practicaran el tango en su país de origen. Pero lo cierto es que ya sea por la clandestinidad de unas, o por la pudicia de otras, su imagen no se ha perpertuado.
 

Europa fue otra cosa. Las cartes postales francesas de los años 10 se encargaron de dar cumplida cuenta de la moda tango. En ellas hay pasos, poses, personajes... y mujeres que miran amablemente a la cámara mientras mantienen una estampa supuestamente tanguera.

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Postal francesa, años 10
Colección Floyd Baker

 
Postales americanas, años 10

 
Colección Floyd Baker
 
Colección Floyd Baker

Postal francesa, años 10

En el cabaret, por Lorenzi
 
Del libro Las tanguistas
Ilustraciones de Pico (pseudo)

 

Alex Waterhouse-Hayward (mail)
 

Mariano Otero
Oleos. Sin título
 

Carlos Saura, Tango
 

Alex Waterhouse-Hayward (mail)

 

 

(...)

El origen de esas imágenes, como el origen de la entronización del tango como una moda universal, es París. Son en su mayor parte clichés anónimos tras los que se adivina la retina de un hombre complaciente con la imagen de dos mujeres que acortan la distancia entre sus cuerpos tal como propicia esta danza. No se ve en ellas autoafirmación de lo femenino, más bien lisonjas y seducción hacia el hombre espectador.

Las imágenes de los años 20-30 conllevan mayor desenfado. Es el desenfado alegre y aturdido de una sociedad que deseaba vivir rápidamente el presente antes de caer en el futuro de las confrontaciones sociales y bélicas que la desgarrarían. Pero al mismo tiempo, es el desenfado de personas que apuran su libertal individual para dejar entrever o exhibir pasiones sinceras o mercenarias. Por un lado, los escarceos sáficos o el abierto lesbianismo tienen valedoras indiviaduales y círculos de lustre artístico o intelectual donde es plenamente admitido. Por otro, los cabaretes con su ovbia función de escapismo sexual encuentran su sitio en la sociedad. De ambas fuentes, la imagen del tango entre mujeres beberá y de ambas nos llegan algunas imágenes que lo representan.

Del pasado al hoy, la imagen del tango mujer con mujer ha sido un hecho aislado recreado generalmente por los directores en sus fabulaciones de celuloide. Y nuevamente hoy, ese tango tiene fundamentalnente un acento masculino y voyeur con un grado de sublimación y de erotismo.

 
 

 

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