Otro Tango, otro tiempo

© Texto y fotos J. Alberto Mariñas

París vive un siglo recien estrenado, un siglo todavía alegre que aún no ha sido bautizado por el fuego. Del otro lado del Atlántico, de un país próspero y rico ha llegado un baile nuevo, provocador, atractivo, lleno de evocaciones y de ritmos, que ha sido rápidamente adoptado por la alegre burguesía, la misma que llena el Moulin de la Galette o acude con desparpajo a los bailes de máscaras.

El baile se convertirá pronto en furor y en moda. La moda Tango que tanto servirá para dar nombre a un cocktail o a un color como para ponerle apellido a los Thés. Se disfruta la transgresión, el acercamiento, las mejillas que se rozan. Mientras los papas, los reyes y los puritanos condenan la depravación que ha venido de fuera.

 

 

Guillaume. Au cours de Tango

Postales inglesas

La mayoría no sabían que su tango era sólo un remedo domesticado de un baile mucho más apasionado que sólo en los peringundines se podía bailar. Pero no importó. Europa fue feliz con su Tango y Argentina no tuvo ya inconveniente en admitir a ese baile pródigo que aunque nunca abandonó el lugar de los humildes, pudo después de su periplo conquistar los mejores barrios bonaerenses.  

Postales francesas

Al dorso de esta postal se puede leer: " Mi estimada amiga: no he podido ir este verano a ver a usted porque como verá he estado todo el verano bailando el tango argentino, como en la adjunta fotografía (ni un gramo más ni un gramo menos de pimentón) pero voy a ir una de estas tardes, y espero que bailemos en esa también un gran baile argentino y jugemos una monumental partida de Tenis. Recuerdos de todos y para todos y hasta la vista, es siempre su affo. amigo

q.b.s.p.        18-Sep. 1914"

Eran otros tiempos

Postal inglesa
     

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