Rock and Roll
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Eso no significa que podamos decir cuando nació porque en realidad, no nació sino que fue naciendo, poco a poco, como les ocurre a todas las manifestaciones surgidas desde abajo. La forma de bailar el rock y el propio vocablo que lo designa rondaban desde hacía décadas en la cultura popular norteamericana cuando, a mediados de los años 50, una forma de cantar y tocar empieza a enfebrecer a los jóvenes que ven en ella la vía para canalizar sus ansias de disconformidad y rebeldía. Basta mirar algunas escenas de baile del musical Hellzapoppin' (1941) y compararlas con las coreografías con las que las parejas bailaban al son de "Rip it upl", uno de los primeros rock and roll. Si prescindiéramos del audio, sería difícil dilucidar cuál es el lindi hop y cuál el rock and roll, porque ambos comparten la mayoría de los pasos. |
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Si no queremos caer en la mitomanía y el romanticismo de las singularidades, habría que decir que el hondo calado del movimiento juvenil de los rockers en Estados Unidos y los teddy boys en Gran Bretaña fue posible porque, por primera vez, superadas las penurias de la posguerra, existía en el mundo una generación de jóvenes de clase media trabajadora con renta disponible para comprar una ropa diferenciadora, conducir una moto o incluso un coche, y consumir "su" propia música. Paralelamente, el rock and roll tuvo un potente aliado: el desarrollo técnico. Por un lado, la televisión, que mostraba por primera vez su capacidad aún hoy inigualada, para cimentar movimientos de masas, por otro los discos a 45 rpm en vinilo, baratos y de buena calidad acompañados de tocadiscos mucho más pequeños y asequibles. Con ellos, la música se trasladaba del salón de la casa y el control paterno, a la |
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habitación de los adolescentes. El trío de ases lo completaba la aparición de los aparatos de radio con transistores, también más pequeños y baratos, que comenzaron a popularizarse en este periodo. No sabían los jóvenes de mediados de los 50, que su rebeldía estaba poniendo los cimientos de la sociedad de consumo pero las casas discográficas, los empresarios de espectáculos y los estudios cinematográficos lo detectaron rápidamente y se apresuraron a adquirir un ramillete de nuevos "ídolos" para marcarlos con el sello recién acuñado: estrellas del "rock and roll. Si no es fácil decir cuándo nació más complicado es saber cuando murió, cuando empezó a transformarse y cuándo se convirtió en una cosa realmente distinta. Hoy, docenas de rock con apellidos dispares comparten un abuelo común, pero gracias a las grabaciones, las |
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imágenes, las películas y los recuerdos aquel rock and
roll, el verdadero, el primero, el de bailes en blanco y negro, aún
está aquí. ¡Larga vida al rock and roll! J. Alberto Mariñas La parición de los vinilos a 45 rpm
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