Mitos del Rock

Bill Haley

Elvis Presley

Chuck Berry

Jerry Lee Lewis

 

 
Bill Haley

por ROBERTO BLANCO TOMÁS

 

     
 

Como no podía ser de otra manera, empiezo esta serie con el que podemos considerar primer ídolo Rockero de la historia: Mr. Bill Haley. Vale que no era tan excitante como Eddie Cochran o Gene Vincent, pero también tiene gran interés, como vais a ver más adelante.

Hay que hacer énfasis en lo de primer ídolo porque esto no quiere decir que él se inventase el Rock & Roll, ni que fuera el primero que lo tocase. Si leíste el artículo antes mencionado sabrás que el Rock & Roll no lo inventó nadie: surgió como una mezcla de muchos elementos y en muchos lugares a la vez. Pero Bill Haley es el primero que alcanza la consideración de ídolo del nuevo ritmo, lo que no deja de ser curioso porque nuestro amigo del caracolillo a lo folclórica no se ajusta para nada al estereotipo de figura del Rock de primera generación: no fue pobre, no tenía nada de sex-appeal (aunque hay gustos para todo), era del Norte, ya era un profesional cuando empezó esta movida y, además, ya era mayorcito cuando Rock around the clock, su tema más conocido, alcanzó el éxito.

 

Pero empecemos por el principio: nuestro protagonista nace cerquita de Detroit en 1927. Desde pequeño ya tenía claro que quería ser músico y pronto comenzó a aplicarse: con 13 años sabía tocar la guitarra y poco después empieza a tocar en garitos. Su repertorio abarca los principales subgéneros del Country: Hillbilly, Bluegrass, Western Swing, Yodel Songs… También incorpora temas del gran innovador del Country del momento: Hank Williams.

Pero el ambiente de los baretos es demasiado bronca para un chaval joven como él, al que le interesa la música y no las hostias. Deja de tocar en directo y se emplea como locutor de radio. También organiza pequeños bailes en colegios e institutos, pero pronto le vuelve a picar el gusanillo y comienza a tocar en las fiestas que organiza, y descubre una cosa: su música no acaba de conectar con la juventud. Los chavales quieren algo especial para ellos, con más ritmo. Nuestro héroe se da cuenta de esto y piensa en un nuevo estilo usando más instrumentos de cuerda, pero buscando con ellos el mismo efecto que con los de viento, para producir un sonido que los chicos pudieran acompañar dando palmas y bailando. En su búsqueda de un nuevo sonido terminará encontrando algo familiar para los jóvenes del Sur: una mezcla de Country y Blues.

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A todo esto, Haley ya había estado en bastantes grupos. Podemos destacar entre ellos a los Four Aces of Western Swing. Como vocalista de The Downhomers conoce su debut discográfico en 1948. En 1949 inicia su andadura con The Saddlemen, grupo que constituye el embrión de lo que luego serán The Comets. Hay que hacer notar que hasta aquí su carrera no es nada del otro mundo, pero las cosas cambiarán pronto. Bill Haley & The Saddlemen no conocen un éxito inmediato, pero su nombre empieza a sonar. Hacen su “rodaje” en directo por la zona de Michigan y Pennsylvania hasta que Dave Miller, dueño del sello Essex, les ofrece un contrato. Estamos en 1951. Influidos por los sonidos negros, graban una versión de un éxito negro de esa época: Rocket 88, de Jackie Brenston & his Delta Cats (seudónimo de la banda de Ike Turner. Sí, tío, el que después se casaría con Tina). La versión original era ya cañera, pero Bill Haley le da un toque personal flipante.

Aun así, el plástico sólo vendió 1000 copias, pero estamos en el camino. Bill Haley y sus colegas se inventan una fórmula para los singles que lanzan: en la cara A meten canciones tradicionales del Countryo del Folk de los EE.UU. y en la cara B cuelan cualquier tema del nuevo estilo. Esto terminará dando sus frutos. Un año después de Rocket 88, y tras nuevos fracasos con temas propios como Green tree Boogie y Sundown Boogie, se recupera el puntillo con Rock the joint, una canción de Jimmy Preston y sus Prestonians, con el que obtienen buenos resultados (150.000 copias vendidas).

En 1953 cambian el nombre del grupo por el que será el definitivo y con el que serán con el tiempo mundialmente conocidos: Bill Haley and his Comets. Su éxito sigue este año con Crazy man crazy. El estilo propio del grupo de Haley ya está totalmente marcado: acentúan los ritmos, aprovechan el tono metálico de las guitarras y utilizan la capacidad percusiva del contrabajo para, junto con la batería, crear la base rítmica sobre la que “colorean” los demás instrumentos y la voz. En cuanto a lo que dice en sus canciones, usa jerga negra con voz blanca, lo que en aquella época no era moco de pavo. Hay que dejar claro que él mismo declaró que no había un plan organizado para fusionar estilos, sino que todo se debió a una serie de casualidades. El caso es que se va acentuando progresivamente la influencia negra. Ya estamos lejos de aquel chaval que tocaba todos los palos del Country en los bares.

Crazy man crazy y Rock the joint les va a abrir las puertas de Decca. La historia ocurre de la siguiente manera: Milt Gabler, ejecutivo y productor de dicha discográfica, viejo zorro él, estaba al loro, y cuando Dave Miller rehusa en 1953 Rock around the clock como tema a grabar por Haley y su grupo (siendo grabado a continuación por Sonny Dae y sus Knights), James Myers y Jim Ferguson, managers de Haley, le apañan el paso a Decca. Louis Jordan acaba de dejar el sello y Gabler ve en Haley una posible continuación del éxito de Jordan. Decca contrata a la banda por un año, por si las moscas. La primera sesión de grabación tiene lugar en abril del ´54, grabándose dos temas, que componen el primer single de los Comets para Decca: Thirteen women y Rock around the clock. El disco vende sólo 75.000 copias, pero la discográfica, con buen olfato, prorroga de todos modos el contrato a Haley. Como curiosidad que muestra el grado de influencia negra en la música de los Comets, cuando llega el single al Reino Unido, todo dios en las islas cree que se trata de una banda negra.

El siguiente disco es una versión de Shake, Rattle and Roll, de Big Joe Turner. La letra es suavizada para neutralizar sus connotaciones sexuales, pero aun así le pareció ofensiva a mucha gente por su ritmo. La canción entra en el Top Ten y se mantiene allí dando caña durante dos meses.

Y llega el bombazo: Rock around the clock es elegida como tema principal para la película Semilla de maldad, de Richard Brooks, con Glenn Ford, Sidney Poitier y Tom Ewell. Ya conté en el anterior artículo lo que pasó con esta peli: los jóvenes entran en el cine tan tranquilos, pero, en cuanto suena la canción, sufren una transformación en plan Jekyll y Hyde, se levantan de sus asientos y empiezan a bailotear en los pasillos. En varios cines arrancan las butacas para ganar espacio para el baile. En otros, algunos chavales se golpean a sí mismos con los asientos y tienen que recibir atención médica. Esto ayuda a reforzar la teoría carca de que el Rock and Roll incita a la violencia (y el “alístate en los Marines” no, ¿verdad?). En una pequeña ciudad, un grupo de jóvenes destrozan el cine y salen a la calle, eufóricos, a por más, arrasando la ciudad. Ni un solo cine en el que se hubiera proyectado la película escapa sin incidentes. Las autoridades de muchos Estados prohiben la película y a Bill Haley le llueven ataques de todas partes.

Pero todo esto es publicidad y provoca que, en los meses que siguen al estreno, Bill Haley & his Comets sean el grupo más apreciado por los jóvenes. Esto se traduce en ventas. A finales del ´55, Rock around the clock ha vendido tres millones de discos. Siguiendo el éxito, la banda aparece en tres films, dos de ellos de Alan Freed. Al remolque de esto se suceden los hits: Mambo Rock, Razzle dazzle, Rock-a-beatin´-boogie, etc. Todo esto acompañado de muchos bolos, actuaciones en T.V… El éxito, vaya.

Pero todo tiene un final. See you later, alligator es el último de sus temas que entra en el Top Ten, a principios de 1956. Las causas de su caída son variadas: la aparición de artistas más potentes; la dificultad del bueno de Bill para adaptarse a la corriente del Rock & Roll ya establecido, resistiéndose a cambiar su fórmula cuando el simple hecho de tocar Rock & Roll ya no basta; y también la insistencia en grabar sólo temas sobre los que se poseyeran derechos de autor, así cuando se les agotaron las ideas tuvieron que recurrir a fórmulas facilonas como pasar a Rock and Roll viejos standards americanos o europeos o la grabación de instrumentales simples y algo pachangueras.

Ahora bien, de estos tres factores que provocan la caída, seguramente el principal es el primero: la aparición de Rockeros más potentes. Y esto, sobre todo, tiene un nombre propio: Elvis. El Rey en persona. Y es que, para darnos cuenta, no hay más que comparar: Elvis tiene entonces 20 años; Haley, 27. Elvis es guapo; Haley está cebotas. Elvis tiene pinta de rebelde y es sexy y provocativo; Haley ya tiene varios hijos: es un “papá”, un “adulto infiltrado” en la movida del Rock´n´Roll. Las consecuencias son lógicas: en pocos meses Bill será olvidado y Elvis será coronado Rey del Rock.

Para intentar mantenerse, Bill se va a Europa, donde su música aun es apreciada y, sobre todo, donde los discos de Elvis aun no se han editado. Hace una mini-gira y aun conoce una breve temporada de gloria en Inglaterra, gloria que acaba, como en EE.UU., cuando llega Elvis. A partir de 1956 sólo conocerá éxitos menores.

En 1959, Bill Haley deja Decca y se dedica a vivir del recuerdo de sus viejos éxitos. Sigue grabando LP´s y tocando Rock around the clock y demás en infinidad de conciertos y discos de revival. En 1968, con el auge del revival del Rock & Roll, Rock around the clock vuelve a subir a las listas de éxitos y Bill Haley conoce una nueva y breve popularidad. Desde entonces fue grabando periódicamente LP´s con mínimas ventas y tocando en shows de viejas glorias en Inglaterra y Francia, además de pequeñas giras por los EE.UU. El nivel ya no podía ser el mismo, y en ocasiones se llegaba a extremos grotescos, como la vez en que algunos de sus más acérrimos seguidores se pasaron cien pueblos organizando en los ´70 una gala en la que fue coronado Rey del Rock & Roll.

Y colorado, colorín, la historia llega a su fin: se retira a su casa de Harlingen (Texas) abrumado por desgracias familiares y problemas contractuales y muere allí el 9 de febrero del ´81, a los 53 años, solo y olvidado, de un ataque al corazón. Dicen que estaba ya alcoholizado y desquiciado mentalmente. Yo qué sé.

Efectivamente: como dije al principio, Bill Haley no es tan excitante como un Vincent o un Cochran, ni movía tanto los huevos como Elvis, pero con sus Comets, una máquina de precisión perfectamente engrasada y grandes músicos todos ellos, dieron forma a algunas de las canciones más bailadas de los ´50. Porque yo creo que ese es el rasgo que mejor define a Bill Haley and his Comets: bailongos. Su música es una de las mejores para rocanrolear; cuando la oyes no puedes evitar moverte. Y además, qué coño, sí que mola en plan macarra. Cuando aun iba al colegio y empezaba a construirme el tupé y oír Rock & Roll, hubo una temporada en la que Rock around the clock era una de mis canciones favoritas, si no la canción. Más tarde conocería otros grupos y solistas más cañeros, pero en esos tiempos pre-adolescentes, oyendo Rock around the clock me sentía todo un Rocker. Oh yeah!

 


ROBERTO BLANCO TOMÁS

Gentileza de
Cuánto y por qué tanto

 

 
         
 

 

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