Mata Hari,
la espía bailarina oriental

     

Se llamaba Margaretha Geertruida Zelle pero eso poco importa, como importa poco su verdadera historia que palidece frente a la más artística de sus representaciones, la ficción que tejió sobre su vida.

Antes de convertirse en un mito como espía, Mata Hari, se reputaba a sí misma como bailarina hindú, pero fue en realidad una aventurera necesitada, con la intuición y sensibilidad suficiente para

aprovechar en su favor las fantasías orientalistas del París de principios del XX y encarnar el papel de bayadera. En realidad, la ligereza de sus costumbres y de su ropa sirvió con creces para cubrir sus enormes carencias como bailarina.

No fue nunca una representante genuina de la danza oriental sino que, con considerable adelanto en el tiempo, vino a convertirse en lo que muchos años más tarde los norteamericanos dieron

en llamar bailarina exótica, donde realmente exótica no describe sino oculta el verdadero sentido que evoca: erótica.

Cuando el pelotón de fusilamiento abrió fuego contra Mata Hari el 15 de octubre de 1917, ajustició a la peor espía de la historia, pero dio vida al mito más romántico de la femme fatal, y aún hoy habita entre nosotros.

 
       
     
         
     
         
 
     
         
     
         
       
         
The execution of Mata Hari by a firing squad, October 15, 1917
   
 

Fuslamiento de Mata Hari